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Tengo que decir, sin ningún lugar a dudas, que el mayor tesoro que traigo conmigo de cada uno de mis viajes es el cariño de muchas de las personas con las que me cruzo a lo largo del camino.


Es evidente que todas esas imágenes que de vuelta a casa se materializan en libros, exposiciones y premios son tremendamente valiosas para mi; pero nada de esto es equiparable a la sensación de bienestar que me produce el hecho de conectar, aunque tan sólo sea por unos pocos minutos, con gente maravillosa, gente que sabe ser feliz con muy poco y que con su gentileza y su calidez dejan siempre una huella imborrable en mi corazón. 

A menudo escucho comentarios positivos acerca de mi trabajo, apuntando en especial a la capacidad que tengo de transmitir emociones a través de mis fotografías. Y yo trato de explicar que la clave de ello está en mirar a tu alrededor con el alma abierta de par en par, y de compartirla durante unos breves instantes con las personas que tienes la oportunidad de conocer.


Muchas de las ocasiones en las que me detengo a charlar con alguien, ni siquiera hablamos el mismo idioma....pero os puedo asegurar que el lenguaje de la amabilidad y de la cortesía es universal. Como en el caso de estas imágenes que hoy comparto con vosotros. Durante un trayecto en coche viajando por el Tíbet me encontré con esta adorable anciana en la mitad de la nada. Indiqué al conductor que se detuviera inmediatamente y bajé del vehículo con una enorme sonrisa en mi cara, anticipando la emoción que iba a sentir al poder compartir un rato de mi tiempo con una persona tan especial. Y no me equivoqué!!! Era una mujer absolutamente adorable, llena de amor y de energía positiva (a pesar de las circunstancias tan duras y adversas que rodeaban su mundo), con una ilusión tremenda por poder comunicarse conmigo y por mostrarme todo su cariño. Fue un momento entrañable, como tantos otros que tengo el inmenso privilegio de poder vivir en compañía de mis cámaras....momentos que me reafirman en el porqué de mi pasión por la fotografía de viajes y que enriquecen enormemente mi corazón. 


Puedes ver es resto de este trabajo accediendo a la galería "TÍBET, EL TECHO DEL MUNDO".
 
"LAS COSAS MEJORES Y MÁS BELLAS DEL MUNDO NO PUEDEN VERSE, NI SIQUIERA TOCARSE....DEBEN SENTIRSE CON EL CORAZÓN". H. Adams Keller


Uno de los retos más emocionantes que se me presenta durante los viajes es el de intentar capturar esos breves instantes en los que, con una simple imagen, soy capaz de transmitir toda la belleza del alma humana. Es evidente que nuestro pobre planeta está malherido, y que nosotros somos los máximos responsables de gran parte de su dolor; pero a lo largo del camino tengo el inmenso placer de poder conocer a muchas personas con una capacidad sorprendente para ser feliz, a pesar de las adversidades que rodean su mundo, y de poder compartir con ellas momentos maravillosos....momentos que me ayudan a recordar que es también un lugar lleno de magia, de bondad y de esperanza.

Existen infinidad de maneras de entender e interpretar el arte, de procesar y plasmar nuestro entorno. Yo siempre trato de hacerlo a través de la belleza....y qué puede haber más bello en este mundo que el regalo de una cálida y sincera sonrisa?. Con esta entrada del blog me gustaría dar las gracias a todas esas personas que iluminan mi corazón con ella. 







Puedes ver el resto de este trabajo accediendo a la galería "SONRISAS"....espero que te guste!!!