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"PODEMOS APORTAR UN CORAZÓN COMPRENSIVO Y COMPASIVO A UN MUNDO QUE TANTO LO NECESITA". Jack Kornfield.



Unos meses antes de los terribles terremotos ocurridos en Nepal a principios del 2015, tuve el inmenso privilegio de poder acompañar a un grupo de españoles que año tras año acude durante unas pocas semanas a Bal Mandir, el mayor orfanato de Nepal, para compartir todo su amor con los niños que habitan en este paupérrimo rincón del mundo. Es difícil poder describir con palabras lo que sentí por primera vez al ver las condiciones en las que viven: sin agua potable, con poquísima comida, en cuartos oscuros llenos de humedades y camastros destrozados por el paso del tiempo...su situación es terrible. Pero estos sentimientos de profundo dolor pronto desaparecen, en gran parte debido al calor con el que ellos reciben a todo aquel que entra en su pequeño mundo; en menos de cinco minutos mi corazón estaba desbordado de cariño, gracias a las sonrisas, los abrazos y la ternura de cientos de personitas absolutamente formidables. Me resulta sorprendente y sobrecogedor ser testigo de algo así: cómo es posible que viviendo día tras día en semejantes condiciones, estos niños tengan una capacidad tan enorme de compartir y de amar? Son situaciones como estas las que me hacen sentir que, más allá de las heridas profundas que existen a nuestro alrededor, siempre habrá espacio para que florezcan la magia y la belleza.



 

Mi cometido era el de realizar las fotografías que ilustrarían un calendario que la asociación "RUTA6" pone  a la venta cada año para recaudar fondos con los que, principalmente, consiguen becas para que algunos de los huérfanos puedan estudiar en las mejores condiciones, y en consecuencia encuentren con el tiempo una ventana abierta a la esperanza de un futuro más prometedor. Y gracias a este apoyo, ahora varios de los jóvenes que han salido ya del orfanato estudian carreras de ingeniería o farmacia, como es el caso de Netra, Jodish y Basanti, o se dedican en cuerpo y alma a ayudar a otros niños necesitados, creando la asociación "Creative Nepal"; o trabajan sin descanso para mejorar las vidas de cinco niñas de Bal Mandir con deficiencia mental severa, como es el caso de Kalpana...antes de que ella se ocupara de estas pobres criaturas, se pasaban las veinticuatro horas del día tumbadas boca arriba mirando el techo; ahora, sin embargo, todos los días las bañan, las sientan en sillas de ruedas y pasan horas haciendo actividades lúdicas con ellas para activar un poco su cerebro...y sobre todo, para llevar algo de alegría e ilusión a sus maltrechos corazones. Y qué decir de Laxman y Ram, dos gemelos que ahora viven en Madrid con Aurora Robledo y Jóse Luis Gutierrez (integrantes, junto con Blanca Castañeda, Carlos Buenaposada y tantas otras personas llenas de luz y de bondad, del magnífico equipo de Ruta6), para aprender español y en un futuro poder estudiar una carrera en nuetro país; ellos también dedican horas a ayudar a este matrimonio que lleva años plantando cara con enorme humildad y entereza a la esclerosís múltiple que padece José Luis. Historias extraordinarias, de personas extraordinarias, que con su fortaleza de espíritu y su inmenso corazón hacen de este mundo un lugar mejor. Y ahora, yo tengo la gran fortuna de formar parte de su familia.

 

 

Os puedo asegurar que la labor de "RUTA6" es encomiable y absolutamente necesaria, ya que el mayor drama de las vidas de estos niños comienza cuando cumplen dieciocho años y les abren las puertas del hospicio a un mundo desconocido en el que nadie ni nada les espera. Además, ahora más que nunca, necesitan toda la ayuda del mundo, ya que debido a las fuertes y continuas sacudidas de los terremotos se han quedado sin hogar...un hogar poco acogedor, sí...pero al fin y al cabo su hogar. Se han visto obligados a separarse de muchos de sus amigos y a ser realojados en otros orfanatos donde las condiciones son igual de lamentables y todo resulta nuevo y desconcertante para ellos.

 

 

Es claro y evidente que este pobre mundo nuestro está herido. Pero poder vivir experiencias como esta me hacen sentir que no todo está perdido, y me ayudan a comprender y a recordar que hay mucha gente luchando día a día para que las cosas sean un poco mejor. Me siento una gran privilegiada por tener la oportunidad de viajar, por poder conectar con otras realidades que enriquecen enormemente mi alma, por compartir momentos inolvidables con gentes maravillosas, gentes que saben ser felices con muy poco y que con su dulzura, su generosidad y su calidez siempre dejan una huella imborrable en mi corazón.

 

  

 

Puedes ver el resto de este trabajo accediendo a la galería "BAL MANDIR". Espero que te guste!!!